Este año es el año de la física. Se lo merece. Parece mentira que una ciencia que tanto desarrollo (bienestar y humanístico) nos ha dado siga siendo el patito feo de la educación; o quizás debería decir el lobo feroz. Tenemos razones para estar preocupados por el futuro científico-tecnológico español. En los últimos años, desde la creación de los distintos itinerarios, la mayoría de los estudiantes suelen desechar la rama tecnológica porque consideran las demás más fáciles de aprobar. Añada a ello la falta de información de que disponen meses antes de tener que escoger una carrera en la que labrarse un futuro. Al problema, sin resolver, de cómo enseñamos la física (por ejemplo) ahora, los jóvenes o una buena proporción de ellos, tienden a elegir los estudios a cursar, más que por vocación, por los recursos económicos que le reportará. Es como elegir una compañera (compañero) por el nivel de vida que le proporcionará y no por el cariño que le profiere. Por lo pronto intentemos hacer lo que está en nuetras manos, enseñar naturaleza y no fórmulas (o no tantas).
domingo, febrero 13, 2005
2005 Año de la Física
Este año es el año de la física. Se lo merece. Parece mentira que una ciencia que tanto desarrollo (bienestar y humanístico) nos ha dado siga siendo el patito feo de la educación; o quizás debería decir el lobo feroz. Tenemos razones para estar preocupados por el futuro científico-tecnológico español. En los últimos años, desde la creación de los distintos itinerarios, la mayoría de los estudiantes suelen desechar la rama tecnológica porque consideran las demás más fáciles de aprobar. Añada a ello la falta de información de que disponen meses antes de tener que escoger una carrera en la que labrarse un futuro. Al problema, sin resolver, de cómo enseñamos la física (por ejemplo) ahora, los jóvenes o una buena proporción de ellos, tienden a elegir los estudios a cursar, más que por vocación, por los recursos económicos que le reportará. Es como elegir una compañera (compañero) por el nivel de vida que le proporcionará y no por el cariño que le profiere. Por lo pronto intentemos hacer lo que está en nuetras manos, enseñar naturaleza y no fórmulas (o no tantas).
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